04/04/2018 GCW Minoru Suzuki vs Josh Barnett

No sé si existen dos seres humanos que representen mejor la amalgama entre lucha libre y artes marciales mixtas. Suzuki fue miembro fundados de Pancrase, considera como la primera agrupación de artes marciales mixtas modernas (hay discusiones respecto a otras pero en fin), Suzuki venía de la lucha libre, de un estilo que consistía en emular lo más posible una lucha real por lo que tiene un dominio impresionante de ambas áreas. Barnett fue el último campeón de Pancrase, y tiene una carrera tremenda en las MMA, e incursionó en las locuras de Inoki en NJPW e IGF luchando lucha libre lo más realista posible. Últimamente Barnett volvió a incursionar en lucha libre, tuvo un buen combate con Thatcher y ahora decidió producir un show que revive la nostalgia del shoot style pero en USA.

Este show tiene la gracia que combina lo hermoso del llaveo, golpes y técnica japonesas con un estilo más a lo bruto y furioso y rápido como lo es en USA. En las clásicas agrupaciones de worked shoots en Japón uno puede ver luchas de 20 minutos, media hora, con los luchadores amagando por largos minutos hasta atreverse a ir a tomar una pierna o un brazo. Estas luchas son hermosas, pero también es hermoso ver a PCO y WALTER moliéndose a golpes, por lo que algo que mezclara ambas cosas tiene el potencial de ser la mejor lucha del mundo.

La respuesta a ello es obviamente esta lucha, y sí, es la mejor lucha del mundo. Suzuki y Barnett tienen una lucha excelente llena de llaveo, golpes y sufrimientos, más que acción descarnada esta lucha fue de llaves largas y dramáticas como en una secuencia final de una lucha real, sólo que llenas de golpes de ida y vuelta para sacárselas o intentar cerrarlas, pero además en el contexto de un show donde todas las luchas se pueden acabar en la primera llave o movida, por lo que la emoción desde el minuto uno es como si ya estuviésemos en la media hora de un evento estelar en el Tokyo Dome o en Wrestlemania. El combate escala en habilidad y violencia hasta niveles descriteriados, todo se escapa de las manos, Suzuki saca sillas, Barnett pega unas patadas inhumanas, y se van a los golpes de un calibre descomunal donde la gente ya está de pie gritando, aplaudiendo y esperando a que uno de los dos sea noqueado legítimamente.

El final de la lucha es extenso y según yo, perfecto para como se dio esto. Llegan al tiempo límite en medio de una serie de golpes, les dan cinco minutos más y siguen golpeándose y buscando rendirse casi sin preocupación por el reloj hasta que todo se acaba con ambos exhaustos y empatados. He visto críticas de que el final bajó en intensidad, pero creo que esto es una lucha realista, que representaba a dos tipos que olvidaron la sapiencia deportiva sólo por demostrar quién era el más brígido y ya no aguantaban más por lo que todo lo que vimos fue la poca energía que les quedaba para tirar uno que otro golpe o buscar llaves ya con cada vez menos fuerza. Creo también que eso es ignorar todo los momentos en que Suzuki casi se rinde y le tuvieron que levantar los brazos y todos los golpes directos que le dio a Barnett que debe haberse tenido que inyectar ibuprofeno, eso sin contar el maravilloso relato que se preocupa de enfatizar que el árbitro quizá debería detener la lucha. Todo esto generó un espectáculo impresionante desde el punto de vista deportivo como desde la narrativa de dos tipos dando lo mejor de sí hasta que no quedara nada más. Una de las mejores luchas shoot de todos los tiempos llegó el año 2019. Entiendo las críticas que he leído pero no fui capaz de compartir ninguna. MOTYC y quizá candidata a la lucha de la década.

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